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Carta Etnográfica de Gran Canaria

9570 - ELÍAS RAMÍREZ TURRONERO

ELÍAS RAMÍREZ TURRONERO

09570 - ELÍAS RAMÍREZ TURRONERO,COMERCIO,AMBULANTE ELÍAS RAMÍREZ TURRONERO,COMERCIO,AMBULANTE
DATOS GENERALES
CÓDIGO: 09570
ACTIVIDAD: COMERCIO
GRUPO / TIPO: AMBULANTE / TURRONERO
ANTIGÜEDAD: SIGLO XIX
SUPERFICIE: 60 m2
USO ACTUAL: COMERCIAL
D.G.P.H :
limpia
Mapa de localización
LOCALIZACIÓN
PASAJE DE LOS CUARTELES, 8
35330 - TEROR
TEROR
UTM CUADRANTE: 28 X: 446299 Y: 3104321
ALTITUD: 608 m.
TOPONIMIAS: EL PUENTE / EL PINO
CARTOGRAFÍA: google earht - grafcan

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ESTADO
DESTRUCCIÓN POR OBRAS: SI
SAQUEOS: NO
ALTERACIONES NATURALES: NO
OTRAS ALTERACIONES: SI
ESTADO: REGULAR
FRAGILIDAD: BAJA
VALOR CIENTÍFICO: MEDIO
PROPIEDAD: PRIVADA
CLASIFICACIÓN DEL SUELO: URBANO
CALIFICACIÓN DEL SUELO: URBANO CONSOLIDADO
NIVEL DE PROTECCIÓN: 8

OBSERVACIONES ESTADO: Ahora elabora los turrones en la calle Pasaje de los Cuarteles, donde había antiguamente una vieja casa. Con anterioridad el taller estaba instalado en la calle Camino de los Castaños 22, donde se localizaba la calle de sus padres y abuelos. Bienes muebles asociados: Sacabocados (herramienta metálica para cortar la galleta). La galleta viene en láminas y con este utensilio se le hace la forma circular de los turrones. Palas de madera, para remover la mezcla. También utilizan algunas palas más modernas. Moldes de madera, para realizar las barras de turrón. Dos carritos antiguos. Estos, a diferencia de los más modernos, constan de ruedas giratorias, con lo que se hace más fácil su movilidad. Antiguamente nos comenta Elías no existían estos carros y los turrones los ponían dentro de cajas de coñac. Prensa antigua para realizar los envoltorios de papel circulares.

DOCUMENTACIÓN: Los ingredientes de los turrones no han variado: En la propia casa su abuelo Antonio hacía los turrones. El proceso consistía en calentar a leña en un caldero agua, azúcar y miel. Se dejaba luego enfriar para luego añadir clara de huevo, almendra horneada (se horneaba en los habituales hornos para pan que solía haber en muchas casas de la época), un poco de matalahúva, limón rallado y también bizcocho rallado (molido). Las primeras galletas que empezaron a utilizar para los turrones eran unas elaboradas a base de harina y agua y como las de ahora venían en planchas, luego las cortaban con cuchillo en cuadrados, para finalmente con unas tijeras darles la forma redondeada. Luego empezó a venir la galleta que se usa actualmente, que se empezó a vender en una heladería que se localizaba en la calle Muelle de Las Palmas, junto al parque San Telmo (Los Alicantinos). Los aros de papel a modo de envoltorio que rodean estos típicos turrones circulares se hacían antaño con tiras de platanera. Las hojas de plataneras se lavaban, se cortaban, se ponían a secar y se cosían, para lo que se usaba un hilo de la misma platanera. Estas hojas las conseguían en Arucas, municipio cercano de tradición en el cultivo de plataneras. Ahora estos envoltorios son de cartón y los hacen ellos mismos cortando láminas de cartón que convierten en tiras y que posteriormente le dan la forma circular pegando sus extremos con una mezcla que ellos elaboran a base de agua y harina.

OBSERVACIONES
LOCALIZACIÓN: DESDE EL CASCO DE TEROR NOS DIRIGIMOS EN DIRECCIÓN A ARUCAS HASTA LLEGAR A UNA ZONA CONOCIDA OCMO EL PUENTE, EN TEROR. JUNTO A LA TIENDA DE BENJAMÍN, DE AHÍ NOS DESPLAZAMOS LADERA ARRIBA EN DIRECCIÓN AL BARRIO DEL PINO, DONDE LOCALIZAMOS EN UNA ESTRECHA CALLE LA VIVIENDA EN LA QUE SE ENCUENTRA EL TALLER.

HISTORIA: Nos comenta que fue su abuelo Antonio Ramírez Asencio el que comenzó con el oficio artesanal de hacer turrones a finales del siglo XIX, luego pasó a sus padres, sus hermanos y actualmente ha quedado sólo él de entre todos sus hermanos. Su abuelo era de Teror y se dedicaba a la venta ambulante de turrones, aunque su trabajo habitual era de guardia municipal. Antiguamente, nos cuenta, se vendía el turrón al peso (en libras). Recuerda Elías que antes realizaban ventas en los pueblos cercanos como Fontanales, Moya, etc., incluso llegaron a ir a La Aldea. Su padre Francisco Ramírez llegó a ir a Mogán caminando con una caja de turrones llevando unos 8-10 kilos encima. Su padre en Invierno vendía pescado, voladores o “pirulines” (pirulíes) por los barrios de Teror. Elías nos comenta que dese los 7-8 años estaba con su hermano mayor Pedro Luis, que fue quien lo inició. Por esos años su padre ya había dejado un poco el negocio, delegando él mismo en Pedro Luis. La receta no ha variado en absoluto desde el siglo XIX. Eran turrones elaborados con azúcar, almendra y miel de abeja de Teror. Los tipos de turrón más demandados antiguamente eran el de azúcar, el molido (antes le llamaban de Alicante) y la barrita. El de barrita y el molido son de almendra. EN TEROR HAY UNA FAMILIA DEDICADA A ESTE NEGOCIO DE REPOSTERÍA, LOS RAMÍREZ. EL PIONERO FUE ANTONIO RAMÍREZ ASENSIO, QUE APRENDIÓ EL OFICIO CON "PANCHO EL BERNAL", QUE ERA UN HOMBRE POLIFACÉTICO, COMO TODOS LOS DE SU RAZA: CARBONERO, HERRERO, LABRADOR, AGUADOR Y GUARDIA MUNICIPAL, PORQUE LOS 18 HIJOS DE SUS DOS MATRIMONIOS NECESITABAN COMER. ANTOÑITO RAMÍREZ OFRECÍA MERCANCÍA VARIADA, COMENZÓ HACIENDO TURRONES DE GOFIO Y MIEL DE CAÑA PARA LOS MOLINILLOS. CON MAYORES CONOCIMIENTOS, OFRECIÓ MÁS TARDE TURRÓN DE ALMENDRAS CON PAN BIZCOCHADO, MATALAHÚVA, LIMÓN RAYADO, CLARA DE HUEVO Y AZÚCAR. CUANDO EXISTÍAN POCAS CARRETERAS EN LA ISLA, LOS TURRONEROS SE TRASLADABAN A PIE A LAS FIESTAS, CON LA CAJA DE TURRÓN A HOMBROS, DE TEROR CAMINABAN A LUGARES TAN ALEJADOS COMO LA ALDEA DE SAN NICOLÁS O MOGÁN. LOS TURRONEROS LLEGABAN A LAS FIESTAS ANTES QUE OTRAS PERSONAS, DESDE LOS DÍAS DE LA PUESTA DE LA BANDERA SE VEÍA LA CAJA SOLITARIA, CERRADA, COGIENDO PUESTO PARA QUE NINGUNA OTRA LE PRIVARA EL SITIO CONVENIENTEMENTE.

DESCRIPCIÓN: Taller localizado en la planta baja de la vivienda familiar. Es rectangular y consta de dos hornillos y una gran campana de extracción sobre los fogones. Uno de los hornillos, el más utilizado, funciona con motor de gasoil y consta en su base de una estructura de ladrillos reflectantes. El otro hornillo es de gas butano. En el centro del taller hay una gran mesa de trabajo, cuya superficie es de mármol, para que no se peguen los turrones.

OBSERVACIONES GENERALES: En la época invernal Elías no se dedica a la elaboración de turrones, sino que regenta un bar llamado Tasardea en el mismo casco de Teror. Sólo trabaja este oficio artesano en época veraniega. Su fábrica la tiene en Teror, en una zona conocida como El Pino, en la calle Pasaje Los Cuarteles. En Navidad hace otro tipo de turrón, con más cantidad de almendra y que va dentro de una caja de madera que ellos mismos elaboran. El turrón que elabora sigue siendo el mismo con el que comenzó su abuelo.Las almendras que utilizan actualmente son de la península. En el momento de la entrevista está realizando “Turrón de azúcar”, cuyo proceso de elaboración es el siguiente: Calentar agua, azúcar y zumo de limón. Una vez enfriado, se le añade clara de huevo (previamente batida), matalahúga (matalauva) y limón rallado. Antiguamente los puestos de velas y turrones se ubicaban en el mercado de Teror delante de iglesia. Hoy en día ese espacio está vacío para permitir el paso de los feligreses a las numerosas misas que se realizan cada domingo por la mañana. El cliente habitual es el canario. Vende no sólo en Teror sino en otras fiestas de la isla. Cierra el bar en Junio y hasta octubre no se abre más. En ese tiempo se dedica a los turrones. En las fiestas del Pino suele tener hasta 3 puestos de turrones. Es un negocio totalmente familiar, llevándolo fundamentalmente Elías y su mujer. De vez en cuando algún hijo suyo le echa una mano cuando están en desempleo. Son 9 hermanos y es el único que ha seguido con la tradición familiar. Los primeros ladrillos reflectantes los compró en el comercio denominado Alcorde (Las Palmas de Gran Canaria). Su uso común era para las cocinas de los barcos. Tiene una amasadora moderna, pero que suele usar poco. Los carritos de turrón son encargados para su elaboración a carpinterías metálicas. Junto con los dos carritos más antiguos que posee, tiene otros tantos más modernos. En total suman unos diez carros. El turrón de azúcar tiene mucho aguante en el tiempo. Nos comenta Elías las fiestas en las que ya ha estado y las que le quedan por ir. Estos meses ha estado ya en San Juan de Tasarte, San Luis de Tasartico, San Pedro del Valle de Agaete, San Vicente de Valleseco, San Juan de Artenara. En estos meses se dirigirá a la Playa de La Aldea en el día del Carmen, Santiago en Tirajana, El Pino en Teror, etc. Después de la temporada veraniega, regresará a su trabajo en el bar que regenta en Teror. En las fiestas del Pino, pone hasta tres carros de turrones. La almendra que emplean en los turrones la tuestan previamente en el horno de una panadería. El turrón conocido popularmente como turrón molido y que venden loas turroneros en las fiestas, nos comentan que es un error y que se debería llamar turrón de almendra, ya que lo único molido que tiene es el pan rallado que se le añade, mientras que la almendra no es molida sino partida. Nos comenta Elías que su abuela Sebastiana Martel enviudó joven y que por esa razón vivió en el convento del Cister, donde trabajó mucho tiempo como “mandadera”, dedicándose a hacer los recados que las monjas le encargaban, al no poder salir éstas del convento. Murió con casi 100 años de edad en el año 1969. Posteriormente la sustituyó una hija suya. La clara de huevo es lo que le da el color típico de marrón claro al turrón. Donde están los baños públicos en la calle Nueva, estuvo el matadero antiguamente y posteriormente también se utilizó como calabozo de la policía. Actualmente en la parte superior están los locales de la policía municipal. Durante esta tercera entrevista realiza Elías junto a dos de sus hijos turrón de almendra por encargo del ayuntamiento de Gáldar, a razón de las fiestas de Santiago. Recuerda Elías turroneros antiguos de renombre como Juan Peralta Matos, que tenía su taller en el barrio capitalino del Risco de San Nicolás, cerca de la iglesia. También nos nombra a la saga de los Bernales de Valleseco, que antes de retirarse enseñaron a mucha gente.

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