El
filósofo
y
antropólogo
francés
Claude
Lévi-Strauss,
pensador
clave
del
siglo
XX,
falleció
el
pasado
domingo,
día
1
de
noviembre
de
2009,
cuando
estaba
a
punto
de
cumplir
101
años.
Su
muerte
se
hizo
pública
ayer,
y
causó
una
enorme
conmoción
en
Francia,
después
de
que
se
celebrasen
sus
exequias
en
Lingerolles,
en
la
Costa
de
Oro.
Contra
una
arraigada
tradición
francesa,
no
creía
que
para
entender
un
fenómeno
concreto
hubiera
que
separar
lo
sensible
de
lo
inteligible,
lo
natural
de
lo
cultural.
Trató,
por
el
contrario,
de
elaborar
una
lógica
de
lo
concreto
siguiendo
el
principio
wittgensteiniano
del
"no
separar
lo
duro
de
lo
blando
sino
encontrar
lo
duro
en
lo
blando".
Una
lógica
que
buscó
en
todo
aquello
que
no
ha
precipitado
aún
en
forma
de
enunciados,
axiomas
o
preposiciones;
una
lógica
fría
que
opera
con
las
categorías
polares
alto
/
bajo,
crudo
/
cocido,
etcétera.
Es
a
partir
de
ahí
que
estudiaba
las
formas
de
oposición
y
transformación
de
los
mitos
primitivos
o
modernos
siguiendo
un
conocido
mandato
platónico:
hay
que
analizar
las
cosas
siguiendo
la
lógica
de
sus
propias
articulaciones.
Parece
a
menudo
como
si
las
cosas
trajeran
ya
su
mirada
incorporada.
Observamos
los
cuadros
con
intención
"estética",
los
artefactos
con
miras
"prácticas",
los
miembros
del
otro
sexo
con
fantasías
"eróticas"...
Parece
que
cada
objeto
de
nuestra
atención
nos
llegue
ya
codificado
por
la
mirada
que
le
corresponde.
Pero
es
precisamente
fuera
de
esa
dimensión
codificada
de
las
cosas
donde
a
menudo
se
revelan
sus
aspectos
más
insólitos
e
interesantes.
Lévi-
Strauss
tuvo
el
genio
de
introducirnos
en
esta
visión
otra
que
nos
lleva
a
apreciar
la
poesía
de
un
texto
filosófico...
y
la
filosofía
de
un
poema;
la
economía
del
razonamiento,
...
y
la
belleza
de
una
demostración
matemática
o
la
geometría
de
un
cuerpo
bello.
Fuente:
www.elpais.com/articulo/cultura/anuncio/fallecimiento/Levi-Strauss/
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